
En lenguaje cotidiano, procrastinar es en la expresión común “dejar las cosas para mañana”, en el sentido de postergar actividades, tareas, trabajo, conversaciones y múltiples situaciones que se convierten en hábitos.

Estos hábitos personales comienzan a poner un freno a nuestra vida desencadenando así, emociones que interfieren en nuestra calidad de vida, amor propio y convivencia con otras personas.

Hay variados disparadores que desencadenan este hábito, algunos de
ellos pueden ser:
• Miedo al fracaso
• Exigencia
• Impaciencia
• Estrés
• Impulsividad entre otros